Un gen mutante en la sangre o la saliva se detecta mediante una prueba de ADN. Dicha prueba «lee» la secuencia de una molécula heredada, en busca de anomalías. El grado de impacto negativo de la anomalía identificada se predice mediante algoritmos especiales sobre el posible impacto en la función de las proteínas. Los resultados de la prueba de ADN muestran mutaciones que se sabe que son patógenas y pueden causar alteraciones en algún sistema del organismo.
La prueba
Pasaporte Genético Eligens puede ayudar a identificar una predisposición a la trombofilia hereditaria. La prueba puede basarse en material genético hallado en la saliva. En este caso, no es necesario determinar las mutaciones sanguíneas, porque la saliva contiene suficiente ADN para ser analizado, almacenado y transportado sin pérdida de calidad.
La prueba de ADN, junto con la predisposición a otras 180 enfermedades, determina la presencia de cambios en los principales genes que regulan la hemostasia (entre ellos factor F2, factor de coagulación F5). Si presenta una mutación en la hemostasia durante el embarazo, esta información hará que su médico vigile más de cerca su sistema de coagulación. Por ejemplo, si se ha identificado una mutación genética, es posible que su médico le prescriba análisis de sangre más frecuentes de lo habitual y que le recomiende exámenes y tratamientos adicionales.